Dos claves de la comunicación asertiva: el lenguaje claro y la escucha activa
El poder del lenguaje claro:
Una de las principales fallas en la comunicación ocurre cuando no sabemos expresar nuestras ideas con precisión. Usar palabras simples, frases estructuradas y ejemplos concretos puede hacer que nuestro mensaje sea mucho más comprensible. Por ejemplo, en lugar de decir “Eso está mal”, podríamos decir: “Creo que podríamos mejorar esta parte si lo hacemos de esta forma…”.
2. Escucha activa:
Escuchar no es solo oír. La escucha activa implica poner atención genuina, hacer contacto visual, no interrumpir y demostrar que estamos comprendiendo. Esto fortalece las relaciones y nos permite responder con empatía y claridad. Un caso común es en discusiones de pareja o entre colegas, donde escuchar activamente puede evitar que el conflicto escale.
Recomendaciones prácticas:
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Antes de hablar, respira y organiza tu mensaje mentalmente.
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Haz preguntas para demostrar interés y aclarar lo que no entiendas.
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Evita usar frases absolutas como “siempre haces…” o “nunca dices…”.
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Agradece cuando alguien te escuche o te dé retroalimentación.
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